Pescando truchas en short y con más de 30º
POR CARLOS A. PEFAUR
Mucha gente elige veranear en Córdoba, pero no muchos saben que es posible conjugar unas buenas vacaciones en familia despuntando el vicio de pescar truchas con mosca (fly-cast) o en spinning, en las cristalinas aguas de los ríos o arroyos de esta provincia mediterránea.
Encontrándome en la zona de Traslasierra, con base en Mina Clavero, visito a Irene Tomas, Directora de Turismo de Mina Clavero, para preguntarle sobre la existencia de truchas en la zona; gentilmente me contacta con Jean Drimaracci, un excelente guía de pesca francés, radicado en la zona desde hace doce años.
Jean me propone que realicemos, dos salidas de pesca, así podremos relevar dos de los dieciocho pesqueros que tiene relevados en la zona.
La primera salida la hacemos al pesquero Marcos López, que queda a unos 35 kilómetros de Mina Clavero; en esta zona de sierras está la naciente del río Panaholma que se forma en la confluencia de los ríos De la Hornilla y Rugapampa.
Salimos a las 7.00 con Santiago Salazar, guía y gran conocedor de la zona que trabaja con Jean. El justificativo de salir tan temprano es que, a partir del mediodía empieza a hacer muchísimo calor, ya que es una zona con muchas piedras y poca vegetación (sombra).
Dejamos el vehículo y comenzamos a remontar el río De la Hornilla acompañado de mis hijos Martín y Gastón, buscando los pozones con truchas arco iris (la variedad que hay en la zona). Lo más común son ejemplares de entre trescientos y setecientos gramos, aunque hay algunos que superan los tres kilos. En este lugar se pueden llevar hasta dos ejemplares por pescador.
Este río se caracteriza porque, cuanto más se asciende, aparecen más pozones, y hay muchas correderas, por lo que se incrementa la posibilidad de pescar.
El primer pique con spinning lo tiene Santiago en una corredera: sacó una trucha de unos setecientos gramos que la devolvió al agua.
Mi hijo Martín, luego con fly-cast logra clavar en un pozón dos truchas, una de unos 400 gramos y, otra de unos 860 gramos. Por mi parte clavé una de casi un kilo doscientos y otra me cortó la mosca.
Gastón, con sus nueve. años y en spinning, logra clavar una de casi medio kilo.
Hasta el mediodía eso fue todo lo que sacamos, habiendo remontado el río casi 1.200 metros; Iuego de comer un asado preparado por Santiago dimos por finalizada la jornada de pesca, ya que la temperatura era cercana a los cuarenta grados. La ventaja de estos lugares, es que uno se puede refrescar nadando en el río mientras pesca.
SEGUNDA SALIDA
Con Jean quedamos que en dos días más tendíamos una segunda salida de pesca hacia el río Chico de Nono, que está a unos veinte kilómetros de Mina Clavero, de fuerte pendiente, muy correntoso, y con estrechos cajones en algunos lugares y algunos pozones bastantes profundos.
Lo común en este río cuenta Jean- son las truchas arco iris de entre 25 a 30 centímetros, con ejemplares de hasta un kilo y medio. La pesca se practica con devolución obligatoria.
Salimos nuevamente a las 7.00 y arribamos al río a través de la estancia La Lejanía, cuyo propietario es un francés amigo de Jean.
Bajamos al río y ahí nomás nos encontramos con un pozón bastante grande. Desde arriba pudimos ver cinco truchas de importante tamaño, pero lamentablemente no clavamos ninguna.
Comenzamos a remontar este río que viene de las Altas Cumbres (Sierras Grandes), y a la media hora escuchamos el primer grito de Jean: con su equipo de fly-cast había capturado una arco iris de unos cuatrocientos gramos.
Luego, en otro pozón Martín pudo capturar otra de unos trescientos gramos en la misma modalidad. Yo, en cambio, clavé una y perdí la mosca.
En total, en la jornada que no duró más de cuatro horas clavarnos seis truchas y vimos más de treinta, muy reacias hacia nuestros artificiales.
Volvimos a la estancia para disfrutar de unos refrescantes tragos y comentar sobre las posibilidades del lugar, prometiéndonos retomar en cualquier otro momento.
Datos útiles
Para contactarse con Jean Drimaracci: (03544) 470390 o jeandrimaracci@yahoo.com.ar.
Ofrece servicios completos con excursiones de pesca, traslados, alojamiento y comidas, también da clases de fly-cast (mosca) a precios muy razonables proveyendo los equipos y las moscas. Jean, a su vez, es un experto atador de moscas, con ejemplares especiales para esta zona de Traslasierra.
Los dieciocho pesqueros que hay ofrecen diferentes grados de dificultad para llegar. Jean antes de cada salida habla con los pescadores acerca de las ventajas y desventajas de cada lugar.
Para spinning la caña ideal es de 1.80 m con cucharas, según la hora del día, que pueden ser O ó 1, para luego cambiar a 2 ó 3. Preferentemente se usan sin dibujo.
Para fly-cast las cañas son de 8 a 9 pies, con líneas 5/6 preferentemente WF5.
Pesca, caza y aventura / febrero 2003 / Buenos Aires Herald
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